Prisas y gramos de arena.

Camino sola, perdida entre la muchedumbre. Ropa ligera, elegante, perfumada. Esta noche iba sola, lo prefierí para así poder ordenar la cantidad de cosas que me habían pasado estos últimos días. Lo que más espacio ocupa en mi, hoy. es él. Y qué dificil resulta todo de repente.
¿Y si un día, por casualidad, me encuentro algo escrito por ella? o peor aún, ¿que está hablando con alguien de ello y que a la vez le esté sirviendo de consejo a una amiga? una conversación como...


"Un día me enteré de que también salía con otra chica. Resultaba que él no estaba tan enamorado de mi como yo creía.
Lo que intento decirte es que entiendo lo que es sentirse el ser más pequeño, insignificante y patético de la humanidad. Lo que es sentir dolor en partes del cuerpo que ni siquiera sabías que tenías. Y da igual cuantas veces te cambies de peinado, a cuantos gimnasios te apuntes o cuantas copas te tomes con las amigas. Porque sigues acostándote todas las noches repasano todos los detalles y preguntándote qué hiciste mal o qué pudiste malinterpretar y cómo puñetas en ese breve instante pudiste pensar que eras tan feliz.
Y después de todo eso, aunque esta situación dure mucho tiempo. Vas a un lugar nuevo donde conoces a gente que te hace recuperar tu amor propio y vas recomponiéndote pedazo a pedazo y toda esa época difusa, esos años de tu vida, empiezan por fin a desvanecerse."


No podría soportarlo. Dudo mucho que pudiera, además sabiendo que esa situación, en parte, se produciría por mi culpa.


Larvas que se convierten en mariposas,
renacuajos en ranas,
patos en bellos cisnes.

Al final, todo cambia a mejor.

Barcelona.


¿Por qué fiarse del reloj si cada vez que lo miras marca una hora diferente?






¿Cuándo aprenderemos a callar para aprender a hablar?






 -No estoy para tonterías
-Pues yo hago muchas.




Hay despertares y despertares. Un despertar con un beso o con un simple toquecillo en la nariz se pueden convertir en uno de los momentos más... ¿mágicos del día?








Siempre supe que cuando hay que hablar de dos es mejor empezar por uno mismo.



Aunque lo tengas TODO siempre faltará ese algo.


Deja que se lo pregunten. Cada uno tendrá su por qué personal pero en todos tú serás el motivo.

Nada entre el concepto SER o ESTAR.

Sus ojos, su cara. Arrastran las señales lejanas de un disgusto vivido. Como un sueño precioso interrumpido por una persiana subida con demasiada furia. Como el sonido insistente de un móvil que alquien ha olvidado apagar y que hace sonar a otro por equivocación, o algo peor, alguien que no tiene nada que decir.

Algunos días después, no sé cuantos. Ese dolor que experimentas, que no consigues entender de donde puede llegar, que no te da explicaciones, que te hunde como una gran ola que no habías visto, que te ha cogido por sorpresa, que te revuelca, te quita la respiración, te hace rodar sobre la arena mojada, sobre esos pasos que te parecían ciertos en tu vida, Y en cambio no. No lo son. Ya no.

Verano de 2010.

El por qué de muchas cosas.

Después de un buen rato sentados delante de dos granizados de plátano en esa pequeña cafetería de la calle Génova, se decidió a hablarme.
Me habló de todo un poco. Del cáncer de su padre, del apartamento en la playa, de su viaje a Boston, de los novios de su hermana, de los exámenes de selectividad, de la vida que nunca tuvo en Nueva York, de los días de lluvia, de Leslie y las demás, de todo lo que le había costado comprender que esos días de octubre no volverían y de nosotros, sobre todo de nosotros.
Me di cuenta de que leer mi carta le había ayudado mucho. Estaba cambiado. Se había hecho mayor de repente ¡qué guapo estaba!
Yo aparte de llorar por todo aquello que podríamos haber sido él y yo si no fuéramos él y yo, le hablé de las chicas, de los planes de verano, de la fiesta del sábado, de mi problema de salud en navidades, de mis tremendas ganas por volver y un poco por encima mi filosofía sobre el cambio tan brusco que se dio en mi vida por entrar en aquel mundo.
Casi nos habíamos acabado el granizado cuando me dijo que su avión salía en 57 minutos y 35 segundos. Me eché a reír. Fue genial. Era como volver a estar en aquella ciudad. Todo lo referido al tráfico calculado a la perfección por eso de que los taxis amarillos...
Le acompañé a Barajas y facturó su maleta. Ya solo quedaban 11 minutos. Me abrazó. Y fue un gesto tan dulce como el de nuestra última despedida en el aeropuerto de La Guardia, donde me había dado un papelito escrito por él que decía:

"Y fue entonces cuando me di cuenta que era inútil vivir la vida como si se tratase de algo complejo. Si se puede llegar a sentir lo que tú me has hecho sentir en tan pocos días tiene que haber una manera de tomarse esto con mas calma. De respirar hondo (take a breath) como tú me decías. De no darle más vueltas. Te recordaré siempre tan bonita como el primer día en aquella fiesta en casa de Carolyne. Recurriré a tus consejos para todos mis problemas y dudas y escucharé "free falling" en los días de lluvia.
Un chico que encontró su camino gracias a tí, princesa. te quiero."

Así que no quise averiguar el cómo sino entretenerme en el qué. Le sonreí y le besé una vez más. De repente me hizo girar hacia el puesto de revistas y me hizo prometer que no me giraría hasta no haber contado hasta diez. Me giré. Ya no estaba. Entonces comprendí.
En una ocasión le dije que odiaba las despedidas.


Te recordaré siempre, en Manhattan.      

Quinientos días juntos.

 
Ella se pinta los labios siempre de color rojo para que nunca se borren sus besos.
 
El resto de carmín que deja en otras pieles es un tatuaje de gena que solo dura un par de lavados.
 
Te besa y comienza a andar.
 
Pies pequeños pero firmes, de los que siempre dejan huella aunqe no halla barro.
 
Sus uñas, bañadas en color, decoran el final de sus pequeños dedos enfundados en unas sandalias de cuero, desgastadas de tantas pisadas por las aceras del mundo, que a veces éste, se le queda pequeño.
 
También recuerdo su flequillo recortado a su manera y aquellos vaqueros desgastados pero muy suyos, y esas manos de las que nunca se caen los añillos, conocedoras de otras manos que no pierde ocasión de agarrar.
 
Y una risa contagiosa que exhala de su sonrisa y es incapaz de contener.
 
Y así con sus labios rojos, sus diminutos pies, su pelo que decora esa cabeza loca (porque no podía ser de otra manera) sus descosidos pantalones y sus manos suaves que todo lo tocan, a veces temblorosas y otras indomables sigue su camino, sonriente, del que solo se detiene para observar, para bailar, o para pegar un salto.

La carta equivocada, fechada un día de lluvia.

Leí tu carta hace tiempo pero no fui capaz de responder hasta esta mañana y aunque nos hayamos cruzado varias veces en la cafetería del parque no tenía muchas ganas de hablar contigo, lo siento.
No es necesario que me digas todo eso, ni que el gesto de tu cara cambie cada vez que me ves. Parece que, al igual que el cielo de estos días, tienes la mente despejada y no te preocupa lo más mínimo lo que puedan pensar de ti, lo que pueda ella pensar de ti, ¿me equivoco?
Sí, ya se que tu respuesta será la típica de "pues claro que te equivocas, tú no me conoces" pero sabes perfectamente que no haces lo correcto, que no eres sincero ni contigo mismo. Y lo que más me molesta, no se si molestar es la palabra adecuada, aún así, lo que más me molesta es que si haces esto después de todo lo que habeis pasado, demuestras ser alquien diferente al que conocí, del que me enamoré, y del que ella se enamoró
¿por qué te empeñas en tomar el camino más enrevesado para absolutamente todo?

Se que las cosas cambian, pero si algo te gusta como está, intentas que no le afecte demasiado el cambio. Te costará esfuerzo y es por eso por lo que siempre nos esforzamos en no perder las cosas que más nos importan. Puede que todo se complique y cueste mantenerlo, puede que haya momentos en los que consideres que la mejor opción es deshacerte de ello pero por suerte o por desgracia no te aconsejo rendirte, no deberías hacerlo cuando se trata de algo tan imprescindible, cuando se trata de ti, de vosotros.

PD: todo lo que antes había sido amor, recuérdalo.

Finjamos que nos hemos muerto.


-Porque ya nada es como fue... ¿notas el vacio tú también?
Si lo notas es que algún día estuvo lleno, si lo notas es que necesitas llenarlo de nuevo.
Y es que quizá la forma de que renazca el amor, (ese amor mejor y menos egoísta que ambos necesitamos), quizá la única forma sea dejando que muera el anterior...que se olvide, que se entierre.

Pero es difícil matar el amor cuando tienes miedo de que vuelva a nacer de sus cenizas.
- Nadie puede evitar enamorarse, tal vez uno quiera negarlo, pero es posible que la amistad sea la forma más frecuente de amor.

A kilómetros de ti y aún así puedo definir esto como...

A.C
felicidad, comodidad, sinceridad, agrado, disfrute, entusiasmo, calma, alegría, cariño, paz, afinidad, pasión, aprecio, estima, lealtad, afecto, gratitud, júbilo, euforia, éxtasis, confianza, seguridad, comprensión, empatía, temple, ilusión, paciencia, admiración ...



humildad, serenidad, timidez, tentación, enfado, encanto, optimismo, ira, fe, apego, afecto, risas, simpatía, belleza, locura, desesperación, amabilidad, preocupación, tristeza, culpa, adoración, complicidad, calma, inquietud, generosidad, perfección, dulzura ...




cariño, atracción, celos, pensamiento, compromiso, ofrecimiento indispensable, imprescindible, inevitable, necesario, esencial, sueños, promesas, historias, momentos, sonrisas, inolvidable, rareza, estupidez, acercamiento, sentimiento ...



inseguridad, miedo, perfección, fantasía, nieve, invierno, nervios, capacidad ...

amistad.



únicamente contigo.

En el desayuno de un jueves como hoy...

Amar no siempre implica ser amado, al igual que una puede ser feliz sin saber por qué y llorar desconsoladamente sin motivo.
Amar tampoco significa poseer a una persona o disponer de su tiempo como se quiera.
Amar a veces significa hacer cosas que no quieres hacer y decir cosas que jamás pensaste decir.
Amar es ser con otro sin dejar de ser uno mismo, porque amar es querer algo por lo que es y no por lo que a nosotros nos gustaría que fuese.

Amar es desayunar pensando en su sonrisa y sonreír por empatía. Amar es entregarse a otra persona en cuerpo y alma sin dejar atrás nuestros sueños, porque amar es que dos personas sueñen juntas.
Amar no es siempre fácil, ni divertido, ni es perfecto...pero cuando estás enamorado comprendes que realmente merece la pena aguantar en las malas para luego disfrutar lo bueno.




Pero como ya os dije hace unos días, Amar solo se puede conjugar en pasado.

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¿Qieres o no quieres controlar tu vida? ¿Quieres o no quieres ser dueño de todos tus momentos? ¿Quieres?


Es difícil gozar con un "Te quiero" propio.



Demostrar emociones que no sientes es algo muy rentable en este mundo.


"Amar" solo se puede conjugar en pasado.


Olvidar el olor por las prisas.




La incomprensión de las lágrmas ajenas
y
ser quien eres o convertirte en lo que creen que eres.

Como consejo antes de leer, no quieras dar marcha atrás en el tiempo bajo ninguna circunstancia ya que lo hecho, hecho queda.


Es horrible temer el sitio que una vez quisiste. Ver una esquina que antes conocías perfectamente y tener miedo de su sombra, no atreverte a subir unos escalones familiares. Nunca he sabido lo que es vivir con miedo, tener miedo de volver a casa sola, miedo de encontrar polvo blanco en el buzón, a la oscuridad y a la noche. Tener miedo a la gente, siempre he creído que el miedo era cosa de los demás, la gente mas débil, nunca lo había sentido. Hasta que ha ocurrido, y cuando te alcanza sabes que siempre ha estado ahí, al acecho, bajo la superficie de todo cuanto querías y se te eriza el bello, se te encoge el corazón y ves caminar a la persona que una vez fuiste y te preguntas si volverás a ser esa persona.

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Ya era junio...



No hay nada más tibio que un abrazo fortuito y un beso de despedida antes de partir lejos, muy lejos, en un viaje sin vuelta atrás, en una ida sin retorno donde conoces mundos nuevos y abres tu mente para darte cuenta de que todo lo que conocías parece muy poco al lado de lo que estás a punto de conocer.
Nunca he salido del lugar donde estoy pero puedo asegurarte con toda desenvoltura que he hecho viajes que me han enseñado que cosas valen la pena y que no.


Dublín, verano de 2009.

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