Yo soy quien apaga Madrid y escribe amor a oscuras.

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Ella: "¿Sabes? Ya sé por qué te quiero. Te quiero porque eres "casa", da igual lo que pase ahí fuera. Porque juntos somos "casa" y todo está en paz. Vienes aquí y te duermes en mis brazos y yo me quedo toda la noche mirándote porque es lo más bonito que puedo hacer. Tú eres mi casa y yo soy tu casa.
Te quiero."

Él: "¿Sabes? Yo también sé por qué te quiero. Porque haces las cosas fáciles. Porque si tuviera que elegir un sitio para vivir sería tu cuarto. Porque debajo de tu cama el mundo es tan pequeño que parece que no puede pasar nada más, y a mi no me hace falta que pase nada más si estoy contigo.

Te quiero."

Un pensamiento sobre ti.

Es jueves, hace mucho frío y estás un poco lejos de aquí, de todas las hojas que he pisado esta mañana y no han crujido porque estaban mojadas. Me han hecho ver que lo del frío era por diciembre, ese mes que dice tantas cosas. Todo lo que ha cambiado mi vida desde hace poco más de un año es incomparable a nada y siento que lo del tiempo es por demás, todo lo que nos hace sentir tan bien es lo que más deprisa se llevan los relojes. Retenerte cada domingo a mi lado, un día más, un amanecer más, tres minutos más quizá.

"He buscado muchas cosas durante mucho tiempo(perdido) al tocar otras pieles, al besar otros labios, incluso al tumbarme en otras camas, camas que estuvieron frías del primer al último día. Cosas que ni si quiera yo sabría explicarte. La felicidad, supongo. Aún cuando creía tener algo valioso seguía echando de menos, seguía suplicando que alguien me sacara de la rutina, de la desesperación, de la injustificable agonía de no saber muy bien qué estaba haciendo con mi tiempo. Eché de menos tu mirada deseosa cuando me vestía guapa, muchísimo, más aún cuando alguna tarde no lo estaba en otra cama. Nunca nada fue comparable a ti. Nada me ha sabido igual.

Mi fabuloso complemento.
Qué pena no haber bailado contigo en aquella discoteca, en vez de con aquel inútil que no hacía más que pisarme el pie izquierdo por su ridícula descoordinación. Ni siquiera le conocía. Te eché de menos esa noche, y las miles que la sucedieron.
Lloré. Mucho. Sin saber hacer combinados lágrimas-sonrisas. Ahora ya sé hacerlo, gracias a ti..."

Y entonces abro los ojos y me siento bien, quedan tres días, 72 horas y unos cuantos besos para celebrar un año desde nuestro primer 16, ya no hay fórmulas ni corazones rotos dibujados en mis apuntes. No. Estás solo un poco lejos, pero nada más. Perdón por la cerveza tan amarga del otro día y por no elevarte hasta el cielo cada cinco minutos. Eres todo lo que quiero y necesito. Y por todo, por tanto de tanto, gracias.

La más pequeñita y más grande a la vez❤

Y sé de alguien que hace vibrar el suelo. Que lo complicado a simple vista, ella lo hace sencillo. Que tiene un don, y dos y tres y todo lo que se proponga. Dice que le gusta mi letra al escribir, que hago algo divertido con la boca al comer pipas y que nadie huele mejor que yo, que aprende de mí, pero me parece imposible. Yo a su edad no era ni la mitad de lo que es ella ahora. No sé si quiero volver a casa si ella está por ahí haciendo de las suyas o simplemente limitarme a mirarla boquiabierta. Y de pequeña, la verdad, ya tiene poco, está pasando de grande a inmensa. Y yo, como hermana orgullosa, seré todo lo que ella me pida.

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