No sabes lo que te estás perdiendo al saciar con gente mediocre las necesidades de tu cuerpo y no las de tu corazón.

A.C

Solemos buscar la falta de algún tipo de cosa en el pasado. Nos encerramos en falsos pensamientos de alegría cuando queremos suplir esa falta con otro tipo de distracción, cuando sabemos muy bien que no hay nada detrás de esas actividades, ni existe la alegría completa al realizarlas. Sólo una te ha llenado y te llenará siempre, por mucho que por su culpa hayas caído, a lo mejor contra todo pronóstico puedes pedirle otro baile, otro baile a la vida, otro baile a la muerte, otro baile a ese alguien. Quiere de verdad sólo a lo que sea de verdad, conecta tu pasado y entenderás ciertas casualidades de tu presente, y en el caso de que aún no puedas conectarlos; vive, vive todo lo que puedas, lucha para luego poder contarlo o simplemente recordar como lo hiciste. Creo que entre lo peor que te puede suceder, se encuentra el acostumbrarte a algo que no está en la lista de cosas a las que te tienes que acostumbrar. Que algo tan emocionante sus primeras veces, pierda todo el atractivo precisamente por eso, porque te acostumbres a ello.
Tú sabes de lo que hablo, solo tú puedes entender todo esto. Y para mi es importante tener a una persona como tú en mi vida. Alguien con quien puedo contar siempre, para todo, a pesar de estar a kilómetros de distancia y que de verdad quiera escucharme y verme en todo momento, en cualquier momento.. quieras o no... es importante. Y me cuesta mucho no poder agarrar tu mano todos los días.
Siempre serás para mi lo que ya sabes que eres. Y recuerda que todos los días sale el sol.

Te echo de menos.

A él, que me ha enseñado a reir.

Tarde de febrero. El cristal de la ventana está frío y lo he emborronado con palabras ocultas en una nube de vaho, no cabía todo lo que se me iba ocurriendo mientras miraba a la gente paseando, ni todo lo que pensaba al mirar la luna con una luz intensa, ni lo que he sentido al mirar el sombrero rojo.
Mi reloj marca las ocho y diez. Febrero... qué difícil estás, sobre todo para él, que lleva días sin buscar a nadie, lleva días buscándose a él y no quiere pensar en Madrid ni en mi reloj. Quiere pensar con prisa y cuando ve su sombra al revés... con menos prisa. La tarde de hoy ha sido gris, y el gris no siempre tiene por qué ser sinónimo de tristeza pero ahora no podría encontrar un color mejor para describir esta turbidez. Sabe que voy de su mano, pero me tiemblan las manos al escribirlo por si llega a olvidarse de ello, aunque será mejor que me tiemble la voz al pedirle que no se vaya nunca.
El vaho ha empezado a convertirse en gotas de agua, y parece que en diez minutos solo ha habido eso. Agua. Agua que ha calado sin mojar apenas. Ahora sé que solo necesita un abrazo fuerte, mi abrazo fuerte, y un silencio que retumbe en su cabeza como un: estás aquí para ser feliz y jamás vas a estar solo, no mientras yo no me desintegre y deje de existir. Y puede más, puede con todo, hasta sé que es capaz de aplicarse los consejos tan irónicos y típicos de sacar fuerzas de donde no las tenga, que adelante, que todo pasa, creedme que puede hasta con eso. Se acabaron las noches de irse a la cama con sueño y no poder dormir, de revolverse entre las sábanas, tener ganas de llorar y que todo quede dentro. Y ahí está él, sin decirme una palabra que pueda influenciarme, pero no puedo evitar escuchar a sus ojos pidiéndome que no le deje solo, que no me vaya. Y... ahí estoy yo, sin saber a veces lo suficiente, agotándole. Pero necesito que tenga en mente, siempre, que pase lo que pase nunca he querido hacerle daño. Espero ser el empujón definitivo para terminar con ese color gris que ha llenado todo estos días, para motivar a las comisuras de su boca hasta formar la sonrisa más grande, el empujón definitivo para aminorar el agobio de todo eso que se le hace grande.
No podría conocer a persona más sabia y valiente, a persona más honesta, interesante y cariñosa. Nunca. Ha sobrepasado absolutamente todos los límites, ha hecho de la vida un lugar acogedor y maravilloso, y me ha encontrado, ha sabido hacerlo, como nunca nadie.
Ya no queda nadie por la calle, me he quedado yo sola colgada de su voz, de su voz...
Tarde de febrero, si, pero juntos.

Le quiero, le quiero mucho.

Hasta que me demostraste que no quiere olvidarte.


Me atrevo a decir que a veces mi vida me sabía a poco, más bien a nada, ni a lejos ni mucho menos a cerca. Todo quedaba reducido a un puñado de aire echado a la nada. Incluso parecía que no hubiera pasado nunca, algo incompleto, como si hubiese sido transportada en una horrible máquina a otra vida. Y parece, solo parece, que los recuerdos caducan, pero debes dejarlos, lo sé. Pero el de tu pelo de hace años detrás de mi portal... perduraba. No faltaba.
Y hoy, parece que la vida vuelve después de días fríos y largos casi tan insoportables como una noche sin tus pies debajo de mis sábanas. Aún así se que caminaré siempre a contrarreloj. Me gusta que digan que no soy alguien cualquiera. Hoy me he dado cuenta de que mi cuerpo no termina con el tráfico de la Gran Vía, ni mis días con las gotas de lluvia que consiguen borrar pisadas de esta triste ciudad en esta triste tarde. Ya ha pasado casi un año desde uno de mis mayores arrepentimientos y quizá volví a no creer, volví a dejarme besar, a no dejarme querer del todo. Volví a doler y me volvió a doler. Fallos, así me gusta llamarlo. Pero dejé, me convencí, me convenciste y volví a dejarme sorprender sin conceder facilidad para conocerme. Y he vuelto a reír tan alto que he sido capaz de ensordecer mi alrededor. Y me he dejado abrigar si hacía frío en los días que llevaban poco a poco a la primavera, también me he dejado caer en tus brazos para que amortiguases mis recuerdos, para curar los momentos rotos... Pero el sonido de las canciones que llenan mis estanterías, esas que suenan a ti, a lo nuestro, las del aroma a limón dulce, a oscuras en mi habitación, noche tras noche, te echan de menos.
Entenderás que han revivido mis ganas por ti por ti y solo por ti. Y quizá no sea muy fuerte, y quizá exista el miedo agonizante, y quizá me vuelva a perder, y quizá sea escueta a la hora de regalar cariño, y quizá vuelva a llover sobre mojado, y quizá me rompa algún que otro miércoles, no lo sé. Pero sé que desde la primera vez que apretaste mi mano fuerte no mentías, y sé que encontré la manera de cómo quitar el polvo a la oscuridad, y sé que cogería cualquier autobús con tal de un beso más, y sé que confías, y sé que lo pequeño crece y se hace grande...
Te necesito como acompañante en este largo viaje. No puedo hacerlo con nadie si no es contigo.

Se me olvidaba decir que solo te echo de menos cuando respiro, solo entonces, te lo prometo.

Mi tesoro.


Y de repente empieza a dar igual todo lo que no tenga que ver con sus cosas, con su sonrisa, con la complicidad que únicamente se puede tener con personas así. ¿Así? Si, así. ¿No os dais cuenta? Buscaría cama para tres cada noche y dormiría cada día abrazada a su recuerdo si llegara la distancia a nosotras. 
Solo las personas entusiastas, como yo cuando estoy a su lado, son capaces de vencer los desafíos de lo cotidiano y así hemos ido fundiendo y ordenando cada mala racha en montones de metal oxidado.


Y ellas... sin duda alguna, cualquier diosa parecida a venus.

Que sola no comprende la vida, no.


Ven pequeña, siéntate aquí y escucha lo que quiero decirte.
Has empezado un camino nuevo para ti, y te sientes algo confusa. No hace falta que lo grites, puedo oirlo en tu silencio. ¿Miedo? Si, puedes tener miedo, pero solo en la cantidad justa que justo te empuje a pensar antes de actuar. Has cambiado de mundo, y déjame decirte que los cambios no son fáciles: tendrás que adaptarte, enfrentarte a situaciones a las que nunca antes te habías enfrentado. Te plantearás mil veces y una más tu situación, tu felicidad. Conocerás a gente que te quiera querer, y a mucha otra que, disfrazada de sonrisa, solo te ofrezca perdición. Y debes descubrir qué quieres en tu nuevo mundo, qué necesitas en él. Conoce. Explora. Observa y saca tus propias conclusiones. No te dejes influenciar ni manejar. Aprende. Comprende. Consigue tus metas. Lucha por lo que quieres, por lo que tienes y por lo que quieres querer. Pregunta, empápate de los demás, enriquécete de ellos. Completa aquello que te falta con lo que te ofrezcan quienes quieren ser sinceros contigo, y te adelanto que serán pocos. Te caerás muchas veces y habrá quienes no te ayuden a levantarte, quienes solo te pongan la zancadilla para que vuelvas a caer, pero conseguirás levantarte. Sola o con ayuda, pero sé que lo harás. ¿Que no sabes cuál es tu sitio? Ven, acércate más, que te voy a confesar una cosa: nadie lo sabe realmente. Nuestra misión en esta vida es crearlo, encontrar el lugar donde realmente seamos felices con lo que hacemos. Y no creas que es tarea fácil, no. Es algo difícil; es tarea de valientes, de personas como tú. Y ¿sabes qué es lo mejor de todo? Que estás creciendo, y lo haces tú sola. Tampoco crecer es tarea sencilla, pero te puedo asegurar que es de las cosas más bonitas que vas a hacer en esta vida, porque si, pequeña, LA VIDA ES MARAVILLOSA; lo descubrí hace tiempo, así que sécate las lagrimillas con la manga del jerséy y vuela a descubrirlo.

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