A la deriva, pero nunca sin ti.

J

"Me pierdo persiguiendo lo que parecía, tierno dulce, transparente..."
Desengáñame otra vez, sácame de la publicidad barata de las películas de amor imposible, de las habladurías de la gente sobre su falso amor, trae a mi las noches que tanto me gustan, vuelve a mírame a los ojos como si nunca los hubieses visto, como si nunca te hubieses visto reflejado en ellos ni los hubieses inundado de lágrimas de felicidad, y dime que jamás volverás a desvestirme con ellos, que he perdido y que es el tiempo quien ha ganado, como con el resto. Que no seremos más que un recuerdo cada día más borroso,  huellas en la arena de aquella playa que nuevas olas no dejan de borrar. Dime que jamás me dirás que no fui tanto para ti, que nunca fui tan importante, que en realidad, puede que ni llegases a sentirme. Dime todo eso una y mil veces más. Jamás lo creeré.

¿Hoy dónde estoy?



No han sido buenos días. Ha sido un día largo, de horas infinitas llenas de ruido, con permiso para fluir sin que nadie viniera a calmar el ajetreo. Hoy no ha habido ruedas que giraban por impulsos positivos, dibujos decorando mis apuntes, palabras de ánimo para conseguir lo que tanto tiempo llevo esperando. Hoy el mundo me supera.
Recaigo, el miedo me paraliza, me hace daño, necesito alguien que me insufle las ganas que hoy se me han vuelto a perder. ¿Y mis buenas noches? ¿Serán hoy buenas noches? Me parece que no.
Hacía mucho que no tenía, pero hoy vuelven las bajadas en las que no me creo lo que dicen que soy (que puedo llegar a ser). No, definitivamente hoy no.
Después de todo, hay canciones que siguen hablando de mi, versos que hablan por mi,lágrimas que demuestran lo impotente que me siento por tener a mi otra mitad tan lejos...
...el signo de exclamación que sigue a cada grito y no parece que tenga intención de irse.

Tu pasado murió hace mucho.

Anoche volviste a sentir el quemazón ¿verdad?, volviste a no soportar que sea él, mi perfecta simbiosis, quien congele mis relojes, quien me de las infinitas posibilidades en mi sueño hecho realidad donde puedo ser la protagonista, donde no hay odio ni maltrato, ni miradas desafiantes, ni lágrimas de dolor, donde soy una desconocida para ti, donde en otro tiempo decías quererme cuando solo decías dolor. Si, una noche más me perdiste y desaparecí para ti, veías como me iba del bar sin mirar atrás, viendo como eran otras manos las que me sostenían, las que me daban libertad. Una noche más tu angustia y ansiedad por haber perdido toda posibilidad, sin pedir permiso, ganado a pulso, de nada, pero sin que se me acelere la respiración soy capaz de gritar "vete a la mierda".
No dejaste tiempo a que la sensación de soledad te invadiese, no dejaste que las heridas se cerrasen como te pedí, no dejaste tiempo para llorar por haberme perdido por vivir y darle prioridad a tu vida mediocre. Y creo que esa es la razón de tu infelicidad, la falta de tiempo que no tomaste para darte cuenta de que abandoné tu recuerdo para siempre.
No puedo describir lo que provocan domingos como estos, de cansancio mental acumulado, de ganas de salir corriendo para no volver jamás, no volver a sentir soledad, no volver a tener tiempo para pensar demasiado, poder mirar a mi alrededor y llenarme de recuerdos, de deseos tantas veces incumplidos, de ganas por tocar el cielo cada noche y escribir con la yema del dedo lo feliz que soy con mi vida de ahora, importándome NADA lo que te pueda doler. Tú ya me doliste bastante.
Y ya solo necesito su risa, su forma de morderme el labio inferior, su triángulo de lunares en la mejilla o su fantástica capacidad de no dejarme caer nunca. Sus buenos días, sus mejores noches, sus susurros, su forma de pronunciar mi nombre, sus enfados de fracción de segundo, su música, sus manos, su grandeza por hacer de Madrid mi ciudad preferida, su amor.
Una vez más es domingo, y una vez más, me gustaría que no formaras parte de nada, ni siquiera del más mínimo pensamiento que puntualmente pueda tener pensando en todo eso que no quiero pensar.

Hasta nunca.


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