Pero... ¡rómpete conmigo!

22:34


Podía notar otra vez el palpitar desbocado de mi corazón contra las costillas y la sangre latiendo caliente y rápida por mis venas. Los pulmones se me llenaban de aire cada vez que sonreía  Era como si nunca hubiera existido un agujero en mi pecho. Todo estaba perfecto, no curado, sino como si desde el principio no hubiera habido una herida.

You Might Also Like

0 pegote(s) de tinta.

Popular Posts