Quiero que sepas que eres el culpable de que hoy me sienta extrañamente bien.

22:59





¿Por qué ibas a saberlo si no eres más que una de esas nubes que casi eclipsan al sol? Y que cerca estaba, que cerca estabas, que cerca estuvo. Qué cantidad de cosas podemos descubrir cuando cierras los ojos estando a oscuras, cuando jugamos a no ver. Perder la cabeza en instantes de máxima histeria supongo que es el mejor remedio para días de angustia. Las perspectivas que adoptas para mirar a través de esas puertas que nunca se abren, que nunca se abrían, que no solían hacerlo. Pero no quiero hablar de ti. De las noches. De cuando me sabes a jueves por la tarde, a eso de las ocho y diecisiete y no hay nada más. Arte que viste la piel que se desliza sin rozar el suelo. Y el cielo es enteramente suyo. No dejes de escribirme, por favor. No dejes que me consuma, no hoy. No dejes de golpearme con tus palabras, con esas con las que me creo ganadora de las nubes, de las que no eclipsan al sol, mi amor. ¿Y los autobuses? Los que merece, de vez en cuando, la pena perder por ver de cerca la libertad. ¿Quien te mintió y para qué lo hizo? ¿Qué sabrán de ti? Muchos pagarían por verte fallar, por tanto, mantente fuerte. Vuela y vuélame, cree ser cometa durante estas semanas, sin miedo. Yo te sigo.



You Might Also Like

0 pegote(s) de tinta.

Popular Posts