Maldito abril. . .

18:33


Unas flores pegadas en mi pared. Eso es lo que me ha recordado que es abril y que es primavera y que aún siguen mis ganas de arañar el mundo y de hacerlo contigo.
Pienso que mi historia tiene que tener un gran final, lo de dentro solo son miles de piezas que monto y desmonto una y otra vez y en algunos momentos me faltan pequeños detalles para cambiar la forma de hacer las cosas, como una voz o una mano enredada en la mía. Quizá verte
Momentos en los que nadie es capaz de convertir el miedo en aire, cuando en lugar de sueño tranquilo hay pesadillas, cuando te preguntas si realmente hay alguien más ahí, si hay alguien más ahí que logre comprender por qué me choco siempre con la misma pared, si hay alguien que me explique como puedo echarte tanto de menos... Ahora solo me acuerdo de una canción que, por no romperme, no voy a escuchar.
¿Y qué más? Ah, si. Mi mejor amigo me ha traicionado, y lo de sorprenderme no era fácil pero lo ha hecho increíblemente bien. Ya te lo contaré cuando tengas gana de escuchar(me). 
En estos días he echado de más a quién un día eché de menos, y de menos a quien nunca imaginé. También me he emborrachado, he volado en el asiento copiloto de un coche y he llorado con alguna canción. Lo siento pero he besado por besar, por aburrimiento y por sentimiento. Últimamente cuento con más errores que aciertos pero he querido a la ilusión y me he tragado las lágrimas en muchas ocasiones, llámame infantil pero me da miedo la oscuridad en los pasillos de (nuestra)casa a partir de las doce. Y me gustaron mucho las fotos del otro día. Hablando de fotos, ¿te acuerdas de nuestras fotos? Yo si. También te digo que no iba buscando nada pero tú lo tenias todo. Toda esa lista innumerable de virtudes y defectos que complementaban mi manera de querer. Que fui de luz como te conté alguna vez por aquellas calles pero tú eras la luz en todo momento. ¿Te acuerdas de cuando cerraba los ojos porque estaba tan bien que no necesitaba abrirlos para darme cuenta de que ese momento era real y tú no lo entendías? Acuérdate. Deja el miedo. Si, tienes miedo; me tienes miedo por si me voy para no volver, a pesar de la ternura de mil y un abrazos gastados en el fin de semana. Y me he tragado las ganas de gritarte que no me dejes sola porque, en algún momento de esos en los que te da por pestañear, he llegado a quererte. A quererte como solo la locura más avanzada podría provocar en mi.

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