Se lo conté a él, en Madrid.

13:51



Es de noche y ¡hay luna llena!
Parece una noche fria. Una noche de dos. Una noche de amor. Una noche de lluvia.
En cada beso te pido que pares el tiempo, la respiración. que pares esa noche y cada uno de nuestros acercamientos, incluso podrías parar nuestra risa, pero bajo ningún concepto hagas que pare la lluvia porfavor...


Me acerco a ti debajo del paragüas y... hueles bien, hueles a Madrid y eso me gusta. ¡No corras! Te miro, con esa cara que no soportas, pero aún así te miro y ¡qué guapo estás! Me ro, dejo que vuelvas a fracasar al intentar mantener despejada la mente mientras me besas y vuelvo a mirarte.


Ahora llueve más fuerte, pero decides concluir ese momento y de repente noto tu colchón en mi espalda aunque lo mejor es que te noto a ti conmigo.
Tras apretarme la mano y yo sentir un agradable estremecimiento como cuano sabes que todo irá bien, decimos algo, nos bebemos algo, desconectamos el teléfono, una carcajada, y nos perdemos sin prisa.


¡Os contaré un secreto! Recorrió cada parte de mi, besando cada uno de mis lunares.


Y entonces pensé, no, no pensé. Ahora todo lo demás daba igual.
Sigue siendo de noche, esa noche de dos, esa noche fría y ahora yo también huelo a Madrid.
Me dejarás pasar más noches de lluvia acariciando tu espalda, ¿verdad?

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